La banda mozambiqueña sorprende con su diversidad rítmica en el Festival de Músicas del Mundo de Sines, en Portugal

En tiempos en los que escasean las buenas noticias llegadas Mozambique, la continuidad y unión de Timbila Muzimba se hace más necesaria que nunca. La agrupación, que celebra su vigésimo aniversario, sorprendió a los asistentes en el Festival de Músicas del Mundo de Sines (Portugal) celebrado a finales de julio con un espectáculo lleno de ritmo, color y alegría, representando con orgullo la tradición y cultura de los pueblos de su país. Los ocho integrantes de la banda interpretaron músicas de raíz tradicional recorriendo Mozambique de norte a sur con su voz y danza, batería, bajo, varios tipos de tambores y tres timbilas, que son xilófono de madera de 23 kilos y 130 centímetros de longitud.

Su música nos habla de la diversidad cultural mozambiqueña, integrando tradición, modernidad e influencias europeas. Ritmos y danzas ancestrales como el tufo, mapiko, o ngalanga, se mezclan con lenguas locales de origen bantú como el changana y el chopi (hablados en la zona sur), o el macua (proveniente del norte del país), también con el portugués, el inglés e incluso el español. La timbila es el instrumento protagonista que da nombre al grupo y que proviene originalmente de las comunidades chopi. En 2005, el Chopi Timbila fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO como manifestación cultural.

La mayoría de los maestros de timbila son ancianos que, según nos cuentan los miembros del grupo, en sus inicios mostraron desconfianza ante la fusión del instrumento tradicional con otros ritmos y estilos. Sin embargo, con el paso de los años y los buenos resultados, “los abuelos” acabaron por aceptar y animar a la banda a seguir con el proyecto: “rescatamos músicas que tocaban las orquestas de timbila hace 100 años y las modernizamos. Ahora incluimos el bajo y la batería, pero la base está siempre ahí” afirma Djibra Mussa, baterista del grupo. “Nosotros bebemos del origen, de la sabiduría transmitida oralmente por los maestros. Mantenerlo y transmitirlo es nuestro compromiso” añade Cheny Wa Gune, integrante de la banda.

La afinación y gran resonancia de la timbila aportan al espectáculo una experiencia sonora única, sin embargo, su peso y dimensiones no facilita la logística de la banda: “Es un instrumento pesado y a veces nos llevamos sorpresas con las compañías aéreas que nos obligan a pagar tasas con las que no contábamos”, lamenta Wa Gune. “Me atrevería a decir que la timbila es el ancestro del piano. Sería un sueño pensar en un futuro en el que no haga falta viajar con nuestras timbilas porque nuestro arte y tradición se haya difundido internacionalmente y existan timbilas en cada país que visitamos, pero a día de hoy no es el caso, así que las transportamos con mucho gusto” continúa Wa Gune.

Un componente de la banda toca la 'timbila', en Sines.
Un componente de la banda toca la ‘timbila’, en Sines. Mario Pires

Timbila Muzimba y España

Ahora, que Timbila Muzimba cumple 20 años y concluye su gira por Europa, es buen momento para entender cómo su música se siente y toca a las diferentes culturas que visita. En casa, Mozambique, tuvieron ocasiones en las que el público incontrolable invadía el escenario para bailar y tocar con ellos, o les bloqueaban la salida “prohibiendo” que parasen de tocar. En Noruega, fueron los propios músicos quienes no aceptaron que el público viese el concierto sentado, animando a los asistentes a bailar y cantar con ellos. En España afirman sentirse muy a gusto: “El dia 23 de Julio actuamos en la plaza de La Quintana (Santiago de Compostela) y estaba lleno ¡llenísimo!, nos llamó la atención que tanto público viniese a vernos siendo martes. Fue una fue una alegría total y completa para nosotros, ¡una fiesta!“ afirma Tinoca Zimba, vocalista y bailarina de la banda.

“No sabemos qué tiene esta zona ibérica, ¡nos sentimos bien aquí!. En Galicia el público ya nos conoce y nos ha demostrado mucho cariño. En 2004 tuvimos la oportunidad de tocar con el gran músico y amigo Fran Pérez (Narf), que ya no se encuentra entre nosotros. Solemos decir que Galicia es nuestra segunda casa”, continúa Wa Gune.

EL PAIS DE ESPAÑA