Definitivamente, este gobierno militarista-dictatorial da pataleos de ahogados. Sus jerarcas marchan sin proyecto y rumbo pero deben mantener el poder para evitar juicios por sus desmanes; no reconocen una escasez generalizada que presagia prNicolás Maduroonta hambruna

 

Para los marxistas, las clases sociales se definen en función de las posiciones ocupadas por segmentos de la población con respecto a la propiedad de los medios de producción; habrían entonces dos grandes clases: la de los propietarios de los medios y la de quienes le agregan el valor trabajo sin ser propietarios. En el capitalismo, esas clases serían respectivamente burgueses y trabajadores; al margen de esa relación estaría el lumpen o quienes se benefician de los burgueses sin trabajar, y los completamente marginados, inmensa mayoría de la población.

Si tomamos una foto del espectro empresarial venezolano observaríamos un gran desierto con una gran pirámide llamada Pdvsa que genera el 96% del ingreso nacional; le seguirían unas mastabas de regular tamaño como las empresas de Guayana, CANTV y Electricidad de Caracas, también del Estado; luego algunas piedras aisladas, las pocas empresas grandes y PyMEs que sobreviven gracias a esfuerzos de sus propietarios; y de resto las cenizas del 66% de las empresas que existían cuando el fallecido llegó al poder, sin contar las próximas a desaparecer.

Si aplicamos los preceptos del primer párrafo al segundo, queda claro que en Venezuela no existe burguesía; ese lugar lo ocupan quienes detentan el poder o boliburgueses que actúan como propietarios de esas las grandes empresas públicas sin serlo: son pésimos patrones de funcionarios y empleados públicos; se apropian de la plusvalía que sus trabajadores generan y despilfarran cualquier ingreso con criterios de nuevos ricos; no saben producir pues en los cuarteles solo manejaron cantinas o comedores; compran alimentos y medicinas casi vencidas para guardarse las diferencias y aumentar las comisiones.

La problemática no queda allí. Amén de la inseguridad, el desempleo y la pobreza, es obvio el retroceso en lo económico acompañado de inflación: estanflación; la sentida crisis del cono monetario que se ha convertido en el peor corralito de la historia moderna obligando a nuestros ancianos a gastar sus pensiones en pasajes para cobrar por migajas de veinte mil en veinte mil, si el cajero tiene billetes, sus menguadas pensiones; y aumentos salariales al mejor estilo de Eudomar Santos.

Definitivamente, este gobierno militarista-dictatorial da pataleos de ahogados. Sus jerarcas marchan sin proyecto y rumbo pero deben mantener el poder para evitar juicios por sus desmanes; no reconocen una escasez generalizada que presagia pronta hambruna pero tienen los bríos de afirmar que el imperialismo y la burguesía les hace una guerra económica: un imperialismo que no necesita empujarlos pues se caen solos y una burguesía destruida por el Socialismo Capitalista de Estado del Siglo XXI. Maduro: ¡Harakiri económico se denomina eso!

oscarbastidasdelgado@gmail.com

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