Como si no hubiese roto un plato, ha señalado el mismo que le devolvió la Gobernación del Zulia a la ANC: “la unidad tiene que tener una herramienta para poder seguir adelante y nosotros tenemos la obligación de lograr puntos de encuentro que permitan concentrar los esfuerzos para lograr que saquemos a Nicolás Maduro”.

Hay que tener la cara bien lavada para venir a soltar semejante perlita, cuando precisamente lo que dio inicio al posterior dislate de no participar en procesos electorales a futuro, fue el no asumir la victoria que le había dado el pueblo del Zulia y no el CNE.

Ahora, el nuevo cuadro en el mundo opositor, tiene varias aristas, como él mismo lo señala: “El caso de la oposición es realmente complejo en este momento. Por un lado, está la Mesa de la Unidad Democrática, por otro lado, está, Soy Venezuela y la plataforma que agrupa a María Corina Machado, a Vente Venezuela, a Antonio Ledezma y a Alianza Bravo Pueblo. Por otro lado, también está Henri Falcón con la llamada Concertación por el Cambio, y ahora por otro lado está Acción Democrática”.

Las derrotas en política son la madre de todas las divisiones, y al decir de este caballero de la traición, tan responsable como su partido de la victoria de Maduro el 20M, al igual que el saco de gato del G4, muy bien que vayan pensando en la posibilidad de pedirle perdón a este pueblo, porque debido a sus conductas erráticas, es probable que otra oportunidad de cambiar al gobierno será en un posible nuevo revocatorio presidencial a la mitad de este nuevo periodo de Nicolás.

De ahora en adelante no será cualquier concha de ajo lograr la unidad de los derrotados. A no ser que asuman aquella vieja frase Maoísta de:

“Luchar, Fracasar, Volver a Luchar, Volver a Fracasar, Luchar de Nuevo, Fracasar de Nuevo y así hasta la Victoria Final…”

Dudo que la asuman porque esa invitación a la lucha sin cuartel, tiene algo que ver con la perseverancia, y no precisamente en las derrotas sino en las victorias

TAL CUAL