A medida que la crisis humanitaria sin precedentes de Venezuela continúa profundizándose, el régimen de Nicolás Maduro se ha aprovechado descaradamente de las dificultades de la población para fortalecer su control político.

Por Moisés Rendón y Jacob Rendales en el Center for Strategic and International Studies| Traducción libre del inglés por lapatilla.com

La iteración más reciente del régimen de Maduro de esta táctica hace especial hincapié en distorsionar los programas de suministro de alimentos, utilizando de manera efectiva los alimentos como una herramienta política para manipular y controlar a la población venezolana.

La colapsada economía de Venezuela, con una disminución del PIB de alrededor del 45 por ciento en los últimos cuatro años y una inflación anual que alcanza más del 40,000 por ciento , ha creado una población venezolana cada vez más vulnerable. A pesar de la crisis económica y humanitaria sin precedentes, el régimen continúa rechazando la ayuda del exterior e impone políticas malintencionadas que solo deterioran aún más la economía. Como parte del libro de jugadas del ex presidente Hugo Chávez, Maduro está fortaleciendo un sistema subsidiado de distribución de alimentos motivado políticamente llamado Comités Locales de Suministro y Producción., o CLAP en español. La ayuda alimentaria proporcionada a través de los CLAP es una respuesta desesperada y estratégica a la escasez desenfrenada de alimentos y la pobreza en Venezuela. El país ha visto su índice de pobreza explotar desde el 55 por ciento en 1998, cuando Chávez llegó al poder, hasta casi el 90 por ciento en la actualidad.

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