Una ligera mirada al momento político nos arroja una lectura catastrófica de las perspectivas nacionales a corto, mediano y largo plazo. Estamos metidos en un túnel sin salida.

Una ligera mirada al momento político nos arroja una lectura catastrófica de las perspectivas nacionales a corto, mediano y largo plazo. Estamos metidos en un túnel sin salida. En el horizonte, no se vislumbra sino la profundización de unas políticas de neto corte continuista y totalitario. Es la aplicación continuada de un trazado proyecto de revancha y resentimiento. En el fondo, el cobro de deudas y conflictos pasados en una historia de injusticias y deslealtades. Traiciones, felonías e indignidades. Un modelo de gestión pública caracterizado por el propósito principal de ejecutar las líneas centrales del proyecto, a costa incluso de los efectos perniciosos que produce. Para quienes gobiernan lo prioridad es la superposición del proyecto chavista. Beneficie a quien beneficie perjudique a quien perjudique. Su meta, es seguir la suerte de los países socialistas.

El ingreso se ha hecho polvo
En la implementación del proyecto, que se aplica a troche y moche, vemos surgir políticas de resultados perniciosos para la vida de los venezolanos. Generando un proceso de empobrecimiento general en la población, difícil de revertir: caos en los servicios públicos (agua, luz, aseo, transporte, etc.); descapitalización masiva de las empresas y de los patrimonios individuales y grupales; según la AN una hiperinflación en octubre del 143%, una interanual del 834% y una anual del 287,6%; unos ingresos familiares que no llegan a cubrir el costo básico de la canasta alimentaria y una escasez de alimentos y medicinas que ronda el 70%; disminución del consumo; la puesta en práctica de una política policial discriminatoria y de seguridad altamente represiva y sin respeto a los DDHH; una institucionalidad adecuada a los intereses del gobierno, violando la Constitución y quebrantando la independencia de los poderes públicos y modificando a capricho las fechas de los previstos eventos electorales.
La contraparte luce débil y extenuada
Las corrientes de la contraparte lucen débiles y extenuadas. Errores, irreflexiones e inconsistencias han construido paso a paso un inconveniente y poco creíble sentido de causa y propósito. Sus impulsos indican disposición en lo teórico e inhabilidad en la práctica. De ellos, solo salen ráfagas de resistencia que le dan apariencia de existencia y pugilato. Una dinámica opositora destellante, a ratos, en la vocería y tornadiza, casi siempre, en el significado. Un discurso contestatario de reacción frente a las políticas y sus efectos, sin propuestas ni soluciones a los problemas de los ciudadanos. A la vieja usanza “puntofijista”, la supuesta opción sustituta pelea con las mismas armas utilizadas en la confrontación AD-Copei. Como si el problema fuera de hombres y no de modelo. De colores y no de estándares democráticos. Erran en la concreción de la táctica y en el diseño de una estrategia que focalice en las líneas centrales de la política chavista: Lucha de clases, debilitamiento del sector empresarial, control de la población más pobre, control del mercado (oferta y demanda), supremacía del Estado propietario, las FFAA, como soporte y resguardo del gobierno.
Distinguir la paja del trigo
Una alternativa real se construye con un proyecto de país integralmente estructurado y consensuado. En donde se distinga la paja del trigo. Se vaya a lo profundo de los problemas diagnosticando con precisión las realidades socioeconómicas. Determinando recursos y potencialidades, se establezcan objetivos concretos a alcanzar y se perfilen específicas estrategias, en lo energético, industrias básicas, producción agrícola, manufactura, comercio y servicios, mejoras en las variables sociales del progreso y bienestar colectivo y otras. Un programa que apalanque motivaciones colectivas y entusiasme en la búsqueda de un mundo mejor y de una alternativa que nos saque de esta tragedia apocalíptica de errores, ineficiencias y resbalones constantes. Unas propuestas públicas sembradas en el imaginario colectivo y que le dé sentido pragmático a la lucha, establezca metas al logro de una victoria concebida y visualizada por las grandes mayorías nacionales. En las cuales, la gente vea caminos y comprenda el qué hacer, cuándo hacerlo, para qué y por qué hacerlo. Desnudando realidades y creando conciencia de ellas. El camino del progreso y la estabilidad está lleno de dificultades y nuevos sacrificios y la población debe comprenderlo y asimilarlo con fortaleza y voluntad.
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