Durante la tarde de este domingo las comunidades de Upata, en el estado Bolívar, se sorprendieron cuando comenzaron a caer sobre ellos cientos de billetes de baja denominación que, presuntamente, fueron lanzados desde un helicóptero militar.

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El hecho se dio a conocer a través de Twitter, donde usuarios de compartieron videos donde se evidencia cómo caen desde las alturas los billetes en bolívares.

Los usuarios compararon lo sucedido con las acciones del capo Pablo Escobar, jefe del cartel de Medellín, en Colombia.

Se cuestonaron sobre la cantidad de dinero que pudo haber caído sobre las calles de esa localidad que, por tratarse de billetes de Bs. 100 no podrí ser una suma significativa, consideraron.

Otros opinaron que la acción se llevó a cabo por parte de las autoridades para “aplacar” las situaciones irregulares que se han registrado en esa entidad durante los últimos días, motivadas por el habre, la escasez y las fallas de los servicios públicos.

La plataforma digital InfoAmazonia investigó el alcance social, político, económico y ecológico del Arco Minero del Orinoco. A partir de este lunes está disponible el reportaje, elaborado en alianza con el Centro Pulitzer y con Correo del Caroní. La iniciativa de esta alianza ocurrió a partir de la cobertura de la masacre de Tumeremo y la impunidad con la que se ha desarrollado el motor minero, encendido por Maduro para alargar su permanencia en Miraflores.

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Violencia, bandas armadas, oro, deforestación, trasnacionales, guerrilla, inflación, escasez de efectivo, malaria… este coctel tiene nombre: Arco Minero del Orinoco. Y estaría incompleto si no se sirviese con militares y con corrupción. No es una serie o una telenovela. Así pretende el régimen de Nicolás Maduro oxigenar las arcas nacionales, desde 2016, en su afán por permanecer en el poder.

“En cualquier momento podría ocurrir una balacera o una masacre”, relatan con naturalidad los mineros en El Callao.

El Arco Minero vino a institucionalizar la devastación ecológica y social en el sur de Venezuela. La caída de los precios petroleros en 2014, el fracaso en las políticas económicas (entre ellas, el motor minero) y la conflictividad política se han traducido en una  nueva apuesta de Miraflores: la explotación minera en un territorio de más de 112 mil kilómetros cuadrados. En esta región, el mercurio y la sangre se mezclan. Así como la violencia, la anarquía y la impunidad. O las Fuerzas Armadas, la guerrilla, los indígenas y los locales.

No es solo el oro, el único commodity que concentra miradas; también el coltán y el diamante. Pese a la renacionalización minera, a finales de 2011 en manos de Chávez, Maduro optó en 2016 revertir la decisión de su padre político.

Paradoja de la riqueza

“El país se encuentra en una gran agitación política y financiera desde hace ya varios años, pero actualmente los niveles de hiperinflación y de escasez de productos básicos están llevando la economía a tocar fondo. El gobierno necesita soluciones concretas, por ello el anuncio de la apertura de una parte significativa del país a un nuevo motor de desarrollo económico: la minería”, sostiene Bram Ebus, periodista de investigación especializado en temas socioambientales, que pertenece a la plataforma digital InfoAmazonia.

Esta gran paradoja que cubre al Arco Minero, riquezas minerales y miseria, es definido por Clíver Alcalá como “desastre y en el botín”. El mayor general, fiel a Chávez, que comandó las regiones mineras fue entrevistado para este reportaje. Así como abogados, especialistas ambientales, sanitarios y en derechos humanos, miembros del PSUV.

La alianza

 

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La iniciativa del portal web InfoAmazonia nace a raíz de la cobertura de Correo del Caroní con la masacre de Tumeremo y la visibilización internacional que alcanzó. El puente institucional se dio en septiembre de 2016, en el Festival Gabo, que organiza los premios de Periodismo de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano.

Este reportaje fue posible también gracias al auspicio del Centro Pulitzer. La alianza incluye una decena de organizaciones que contribuyeron en el proceso de búsqueda, logística y publicación (entre ellas el portal web venezolano de periodismo de investigación, Armando.Info). Correo del Caroní colaboró con la investigación in situ, soporte documental, fotografías, edición y la traducción al castellano del reportaje.

Bram Ebus fue el periodista holandés detenido a mediados de septiembre mientras investigaba sobre el Arco Minero para este reportaje.

Pese a la trama, el Arco Minero no es una serie o una telenovela. Y el final de esta historia tampoco tendrá un final feliz. La hipoteca del país en lo social (violación de derechos humanos a indígenas y locales), en lo ecológico y en lo económico es evidente. Por eso la pertinencia periodística de la denuncia. En este enlace pueden acceder a los gráficos, a los mapas y al reportaje.

Mina WilmerGonzAlez
Nuestro reportero gráfico, Wilmer González, participó en la investigación y en el registro fotográfico | Foto Wilmer González

La malaria sigue matando personas en el estado Bolívar, producto del descontrol epidemiológico del Ministerio de Salud, encargado de su tratamiento y prevención. Médicos de la entidad se pronunciaron este viernes para recordar que en los últimos tres años ha disminuido la inversión en malariología en Venezuela, lo que se vincula con la duplicación de casos y muertes confirmadas por paludismo por plasmodium vivax, falciparum y mixto entre 2015 y 2017, publica Correo del Caroní.

Un joven se encuentra en el piso afuera de un centro de salud mientras espera recibir tratamiento para la malaria, en San Félix, Venezuela, el 3 de noviembre de 2017. Foto tomada el 3 de noviembre de 2017. REUTERS / William Urdaneta

Un joven acostado en el piso a las afueras de un centro de salud mientras espera recibir tratamiento para la malaria, en San Félix, Venezuela REUTERS / William Urdaneta

El endocrinólogo y profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Oriente (UDO) en Ciudad Bolívar, Marcos Lima, sustenta sus declaraciones en las cifras reveladas por el informe que publicó la Organización Mundial de la Salud (OMS) en noviembre de 2017, en el que se reconoce la emergencia humanitaria respecto de la epidemia de paludismo, comparable solo con Yemen, Sudán y Nigeria, del continente africano.

La tendencia progresiva de contagios se mantiene. El internista René Machuca, especialista del ambulatorio Las Manoas de San Félix, principal centro de atención de la malaria en Caroní, reveló que en los primeros 12 días de 2018 hay 600 casos nuevos de paludismo y ya se contabilizan ocho muertes, solo en Ciudad Guayana.

Retroceso epidemiológico

Históricamente, el estado Bolívar ha sido el estado que concentra la mayor cantidad de casos de malaria. La tendencia se comenzó a revertir en 2016, cuando 14 entidades de Venezuela presentaron contagios confirmados, producto del auge minero en el sur bolivarense.

El incremento de casos y muertes no es casual. Lima recordó que desde 2014 han disminuido las fumigaciones, entregas de mosquiteros e inversión general del Estado en malariología. Cuando en 2014 los rociamientos abarcaron 40 por ciento de las zonas álgidas venezolanas, en 2016 se ubicó en 1 por ciento. Lo mismo ocurrió con la entrega de mosquiteros, en proporciones similares.

La inversión en este departamento fue de 10 millones de dólares en 2015 y en 2016 descendió a 2,2 millones de dólares. Este es el contexto en el que se cocinó la epidemia actual de malaria, por la que casi a diario protestan pacientes de Ciudad Guayana, Ciudad Bolívar, Upata y El Callao, a causa de la precaria atención médica.

En 2015 ya se notaba un alza en Bolívar, con 106.853 casos confirmados por el Ministerio de Salud en su boletín epidemiológico. La última cifra oficial del despacho fue en 2016, y reveló 177.619 casos en la entidad.

De acuerdo con la OMS, en 2017 Bolívar concentró 244.354 casos confirmados de malaria, un aumento alarmante de 137 por ciento versus el año anterior.

Las muertes también se incrementaron. En 2017 murieron 239 personas a causa de la malaria en toda Venezuela, y solo en Bolívar ocurrieron 102 muertes. Lima considera que debe haber un subregistro importante, por lo intrincada e inaccesibles que son varias zonas mineras al sur del estado Bolívar, en donde es más frecuente la enfermedad.

Las muertes verificadas en 2016 fueron 100. Es decir, en un año se duplicaron los decesos por una enfermedad que está erradicada de todo el primer mundo.

En 2017, de las 239 defunciones, 102 fallecieron por infección de plasmodium falciparum, 78 por plasmodium vivax y 59 por parasitosis mixtas.

Recomendaciones

Desde el año pasado la distribución de medicamentos antimaláricos está en manos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB). Lima consideró que este es uno de los factores que ha influido en el manejo errático del tratamiento, que a menudo escasea en los ambulatorios de todo el estado Bolívar y genera protestas. “Solamente los profesionales de la salud tienen conocimiento y experticia para distribuirlo de manera eficiente”.

Alertó a la población a no automedicarse con infusiones de plantas, como han hecho en comunidades rurales ante la falta de fármacos como Cloroquina, Primaquina y Conviar. “No hay ningún estudio científico contundente que demuestre que eso pueda generar curación de la malaria. Hay un comercio ilegal con esto y también con tratamientos de radiación. Hay que estar alertas”, explicó Lima.

El secretario del Colegio de Médicos de Ciudad Guayana, Hugo Lezama, reforzó el llamado de Lima a las autoridades, exigiendo que tomen acciones pertinentes frente a la epidemia de paludismo que creció ante sus ojos, causada por el olvido de planes de prevención y por el descuido de inversión en la materia.