Con tan solo 17 años, Janaudy Guadalupe Jiménez Chirinos tomó una decisión de vida. Paró sus estudios de administración y emprendió una travesía con la firme idea de buscar una mejora para ella, su madre y sus hermanos, pero que tuvo un final no deseado. La joven es una de las víctimas fatales del naufragio ocurrido la madrugada de este miércoles en costa curazoleñas y que dejó saldo de 4 personas fallecidas, cinco detenidos y por lo menos 20 desaparecidos.

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A las puertas de la sede del Instituto Nacional de Espacios Acuáticos (Inea) en La Vela de Coro, se encuentran apostados los familiares de las víctimas de esta tragedia, entre ellos   Aury Chirinos, madre de Januady, quien comentó al diario regional Nuevo Díaque su hija, ante la situación económica por la que atraviesa su familia y el país, decidió irse a probar suerte a Curazao y las últimas palabras de la joven fueron “No me voy a quedar de brazos cruzados viéndote a ti mamá y a mis hermanos pasando necesidades”, justificando así su viaje.

Foto: NotiFalcón

La desconsolada madre explicó al equipo reporteril del diario que tanto desde Venezuela como de la antilla holandesa han realizado todas las diligencias para identificar los cuerpos y que actualmente se encuentran en proceso de repatriación de los mismos, pero la situación ha sido crítica ya que muchos de los familiares de las víctimas no estaban de acuerdo con el viaje, ante el temor de que algo pudiese pasar.

Foto: NotiFalcón

Heiro Loaiza, padre de Jaires Leomar Loaiza Sorett, otra de las víctimas fatales, quien estudiaba ingeniería civil en la Universidad Francisco de Miranda, pero tuvo que abandonar los estudios y dedicarse a trabajar como conductor de un Bus. “No he tenido el valor de ver la foto, pero quienes la han visto me dicen que es mi hijo. Tanto que luché para que no se me fuera del país y se me murió ahogado buscando una vida mejor”.

 

Loaiza comentó que la recién decisión del gobierno venezolano de cerrar el tráfico marítimo con las islas fue un buen pretexto para pedirle al muchacho que no se fuera, pero este ya había decidió irse a probar suerte, aupado por un amigo. Jaires quería reunir dinero para luego irse a Colombia, siguiendo los pasos de su pareja sentimental, quien lo esperaba en la nación neogranadina. ” Yo no quería que se fuera y aproveché que el gobierno suspendió el tráfico marítimo hacia la isla para insistirle que se quedara, pero no lo hizo. Mi muchacho era del campo, honrado, muy cariñoso, tranquilo, lo único que quería era trabajar y prosperar”.

La segunda mujer muerta aún no ha sido identificada plenamente. Las autoridades presumen que es oriunda de la población de Cumarebo, por lo que los detectives de Interpol, en conjunto con funcionarios regionales y de Protección Civil se encuentran realizado todas las diligencias pertinentes para su identificación. además de entrevistarse con todos los familiares y personas que pudiesen aportar datos sobre el viaje y así tener una lista detallada sobre los desaparecidos.

El cuarto fallecido es el mototaxista Danny José Sánchez Piña, de 33 años, quien salió en la embarcación acompañado de su cuñado, Oliver Cuahuromatt Velásquez, de 32 años, paramédico y su hermana, Joselin Piña de 24.

Danny le pidió a sus padres y a su pareja que cuidaran a sus dos hijas, que él regresaría pronto y les pidió que no se quedaran tristes. no pudo cumplir su promesa. 

Una esperanza de vida

La familia Sánchez Piña llora la muerte de Danny y la situación de Oliver, pero no ha dejado de tener la esperanza de que Joselin este con vida. ya que supuestamente, no se encuentra en la lista de detenidos, ni en la de los muertos. el diario Un Nuevo Día conoció que la muchacha es triatlonista y una experta nadadora, por lo que tiene la esperanza de que la joven pudo nadar y llegar a la orilla sana y salva.