Votar o no votar en las presidenciales del 22 de abril. Esa es la gran cuestión que trae de cabeza a la oposición venezolana, que lleva más de tres días discutiendo si participará o no en las elecciones anticipadas, buscando un candidato de consenso y una estrategia de unidad para hacer frente al régimen de Nicolás Maduro.

Un grupo de personas participa en una protesta contra la escasez de medicinas y tratamientos, el pasado jueves en Caracas

Un grupo de personas participa en una protesta contra la escasez de medicinas y tratamientos, el pasado jueves en Caracas - Efe

Ramón Guillermo Aveledo

Ramón Guillermo Aveledo - J. R. Ladra

La dirección de los 19 partidos miembros baraja la posibilidad de que el candidato de consenso pueda ser Ramón Guillermo Aveledo, secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) entre 2008 y 2014, que realizó una labor impecable de integración en la organización. El 26 y 27 de febrero son las fechas fijadas para presentar candidatos.

Tras el fracaso del diálogo entre el Gobierno de Maduro y la oposiciónsostenido en República Dominicana, la delegación de la MUD fue sorprendida con el adelanto de las elecciones, cuando se había acordado un plazo de al menos seis meses para depurar el sistema electoral y dar garantías para la votación. Nunca a la oposición venezolana le había costado tanto tomar una decisión sobre la posibilidad de participar o no en las elecciones presidenciales sin tener garantías ni condiciones justas, ante el cuestionado sistema electoral chavista.

Sin candidato ni estrategia

Nicolás Maduro busca la reelección por un período de 6 años más y ya está en campaña, mientras la coalición opositora no tiene ni candidato ni estrategia definida.

Luis Vicente León, director de Datanálisis, sostiene que dentro de la MUD hay dos grandes grupos enfrentados ante el adelanto de los comicios. Más allá de si están dadas las condiciones para participar en las presidenciales, «cada grupo tiene razón en su postura, tanto para ir como para no acudir a las urnas». Vista la división que existe en el seno de la coalición opositora, el dilema no es tanto participar o no en las elecciones sino en lanzar la estrategia de la unidad, que va más allá del concepto del voto, para hacer frente a la dictadura de Maduro. «Es difícil integrar posiciones», apostilla León.

De los 19 partidos, 6 son mayoritarios: Acción Democrática (AD), Primero Justicia, Voluntad Popular, Alianza Bravo Pueblo, Avanzada Progresista y Un Nuevo Tiempo. De esos 5 el único que tiene tradición y antiguedad es AD, cuyo secretario general es Henry Ramos Allup. El resto de las organizaciones -además de AD, Un Nuevo Tiempo y Avanzada Progresista- analizan la posibilidad de participar en las presidenciales.

Tras el fracaso del diálogo en República Dominicana y la negativa de la oposición a firmar el acuerdo, entonces era «obvio y lógico no participar y abstenerse para no legitimar a Maduro», indica León. Esta postura es la refrendan los partidos más radicales, como Voluntad Popular, Alianza Bravo Pueblo, Vente Venezuela y Primero Justicia.

Jorge Roig, asesor del diálogo por parte del empresariado, dijo en su cuenta de Twitter: «A mí que me expliquen cómo es que si no se firmó un acuerdo porque “las condiciones no eran aceptables para el pueblo Venezolano”, ahora se piense participar en unas elecciones imposibles de ganar por no ser libres ni competitivas».

El grupo partidario de participar en los comicios -del que forma parte Un Nuevo Tiempo- alega que ir a las urnas es una manera de protestar y denunciar el fraude anticipado bajo la premisa de que no hay que abandonar los espacios de lucha política, por muy adversos que sean. Buscan convertir la campaña en una protesta y movilización.

«Los dos grupos tienen razón en sus argumentos», sostiene León. «El drama de la MUD es que no tiene un líder que aglutine, unifique y convenza a todos los venezolanos, bien para abstenerse o para participar en las urnas», recalca el director de Datanálisis. «¿Cuál de las dos posturas es la más conveniente y la que yo recomendaría?, pues no tengo ninguna», agregó.

Rechazo a Maduro

Maduro quiere continuar en el Palacio de Miraflores, a pesar de que el 80% de los venezolanos lo rechaza por la profunda crisis económica y social que atraviesa el país caribeño. El año pasado Venezuela cerró con una inflación del 2.600% y un éxodo masivo que está causando serios problemas en las fronteras, especialmente a en la colombiana.

El mandatario convocó las elecciones 8 meses antes de lo establecido en la Constitución para asegurarse la reelección con un sistema electoral calificado de fraudulento por la oposición, que le ha permitido triunfar en tres elecciones en los últimos seis meses: para la Asamblea Nacional Constituyente, gobernadores y las municipales, al manipular los votos a través del populismo de las bolsas de comida, becas y bonos a los pobres.

El fraude electoral de Maduro se conoció porque Smartmatic, la empresa que ha montado el sistema automatizado en el Consejo Nacional Electoral (CNE), denunció que en julio de 2017 en las elecciones de la Constituyente el CNE infló las cifras con más de 2 millones de votos fantasmas.

La posición de la MUD ha sido errática frente a los tres últimos comicios. En la Constituyente se abstuvo de participaren la de gobernadores sí participó, pero en las municipales no. Así que esa incoherencia le ha costado pérdida de credibilidad. Y no sabe ahora cómo enmendar la plana.