Tras varios años compartiendo el poder, el heredero del imperator se decidió a derrotar a su compañero triunviro y convertirse en el primer emperador de Roma

En la batalla de Actium el victorioso Agripa hizo realidad las aspiraciones del hijo adoptivo del dictador asesinado en los Idus de Marzo

 

«The Battle of Actium»

RODRIGO ALONSO @abc_historia Madrid

Fue en aguas griegas -frente a la costa de Epiro- donde Octavio (quien más tarde fue conocido como Augusto) escribió para siempre su nombre en la Historia gracias a la victoria sobre Marco Antonio y Egipto en la memorable batalla de Actium (31 a.c)

El que fuera reconocido por el mismísimo Cayo Julio César como hijo adoptivo tenía-gracias a esta épica victoria- vía libre para poder ostentar todo el poder en el que fue el mayor imperio de la antiguedad. Tras largos años en los que tuvo que lidiar con los asesinos de su padre y compartir el poder con Antonio y Lépido por fin había alcanzado el lugar que -en su opinión- le correspondía como descendiente del caído imperator.

Esta es la historia de cómo un joven con genio -pero carente de grandes habilidades militares- logró convertirse en el primer emperador de Roma.

La sangre del padre

 

La pugna entre Augusto y Marco Antonio tuvo su origen en el magnicidio en los Idus de marzo (15 de marzo del 44 a.C) del victorioso dictador Cayo Julio César. Como explica Pilar Fernández Uriel en «Historia Antigua Universal III: Historia de Roma», los perpetradores del asesinato (el cual fue llevado a cabo en el mismo Senado) fueron incapaces de predecir el resultado de su atentado contra la vida del que fuese «imperator» de las Galias.

Es necesario explicar, en lo que a la labor de César se refiere, que los bastos territorios bajo el control de Roma requerían un cambio en el sistema político con respecto a la fórmula republicana, cuya reinstauración era el prinicipal objetivo de los magnicidas. Como expresa Fernández Uriel, la transformación iniciada por el victorioso imperator no llevaba necesariamente a la imposición de una monarquía (la cual además constituía un delito sagrado). Simplemente, el momento reclamaba la instauración de una figura fuerte y capacitada en lugar de que el poder estuviese repartido entre las distintas familias patricias.

«La muerte de César»

«La muerte de César»- Vincenzo Camuccini

Al mismo tiempo, la plebe romana tampoco acogió el asesinato con satisfacción. No en vano, César había llevado a cabo varias reformas que le habían granjeado buena fama entre el «populus». Fue así como el intento de volver a lo que, ya desde inicios del siglo I a.C, se consideraba una forma de gobierno caduca acabó por explotarle a los asesinos en la cara.

Cuando se producía el asesinato de César, el joven Octavio (su hijo adoptivo posteriormente conocido como Augusto) se hallaba fuera de Roma. Estaba en Apolonia, donde recibía formación militar junto a quien sería su mayor sustento y más destacado oficial en el futuro: el héroe de Actium, Marco Vipsanio Agripa.

Marco Antonio (sobrino y lugarteniente del difunto Julio que, a posteriori, fue el máximo rival de Octavio), supo aprovechar la defunción del otrora imperator de las Galias. Como señala Pierre Grimal en «El Siglo de Augusto», en la sesión del Senado del 17 de marzo -tan solo dos días después de que se llevase a cabo el atentado- el militar y político se opuso enérgicamente a la propuesta de conceder honores excepcionales a los asesinos, a los que por otra parte mantuvo sus cargos. También logró que se respetase la obra de gobierno de César, incluso los proyectos que aún no tenían fuerza de ley.

Los homicidas -como afirma el historiador Gonzalo Bravo en «Historia del Mundo Antiguo: Una introducción crítica»- no asistieron a la sesión ya que sabían que sus acciones no contaban con el beneplácito de gran parte del Senado. Además, gracias a la habilidad de Antonio -que consiguió mediante su panegírico en los funerales de César dirigir el odio del pueblo contra los asesinos- se acabó con cualquier posibilidad de volver a la situación anterior al gobierno del imperator.

Sin embargo, no todo fueron buenas noticias para el lugarteniente de César. Octavio (heredero legítimo) supo hacerse con la lealtad de gran parte del ejército y de la mayoría de los partidarios del difunto gobernante. El objetivo era ser reconocido como el más indicado para ocupar el puesto vacante de su padre adoptivo. Mientras tanto, Antonio, logró convencer al Senado de que le otorgase el gobierno de la Galia por un espacio de cinco años.

El Triunvirato

Como explica Bravo en su obra, los sucesos del año siguiente (43 a.C) fueron claves para la evolución posterior. Antonio se decidió a marchar contra el magnicida Décimo Bruto sin contar con la aprobación del Senado, que envió tras él al mismísimo Octavio y a los cónsules Hirtio y Pansa. Fue en Mutina (Módena) donde tuvo lugar el choque entre los dos ejércitos.

Pese a la victoria de las tropas senatoriales, el lugarteniente del extinto César logró huir y unirse a las tropas del general Lépido en la Galia. Aun así, el resultado de la pugna fue sumamente beneficioso para las aspiraciones de Octavio quien, tras la muerte en combate de Hirtio y Pansa, no tenía que compartir la gloria con nadie. Al mismo tiempo, su control del Norte de Italia a raíz de su triunfo en la campaña suponía un enorme peligro a ojos del Senado. Ante la negativa a la solicitud del joven heredero a prorrogar su consulado, este decidió marchar sobre Roma y ocuparla.

Una vez forzó su elección y la de Quinto Pedio como cónsules, Octavio tomó una serie de disposiciones de suma trascendencia que fueron el embrión del posterior Triunvirato. Como explica Bravo, promulgó la «Lex Pedia», mediante la cual se declaraba la guerra abiertamente a los asesinos de César y a Sexto Pompeyo (hijo de Pompeyo Magno y oficial de la flota romana). Al mismo tiempo, ponía punto y final a la enemistad senatorial con Antonio y Lépido. Esta medida fue tomada fruto de la necesidad, ya que -como afirma Fernández Uriel- ambos contaban con la lealtad de los ejércitos provinciales.

La paz entre los tres militares tuvo lugar en las cercanías de la ciudad de Bonomia (Bolonia) en noviembre del 43. Nacía de este modo el Triunvirato, conocido erróneamente -según explica Bravo- como el Segundo Triunvirato. Tras alcanzar el acuerdo se procedió a una división de los territorios romanos entre los integrantes. De este modo, Antonio conservó el gobierno de las Galias, Lépido se hizo con el control de Hispania y la Narbonense y Octavio logró África, Sardinia (Cerdeña) y Sicilia.

Marco Antonio

Marco Antonio- Juan Carlos Soler

Según explica Bravo, fruto de la condición plenipotenciaria de los triunviros se llevó a cabo, en apenas diez años, el asesinato de unos 200 miembros del Senado y otros 2.000 caballeros. Entre estos se encontraban no pocos individuos de suma importancia a nivel histórico, como es el caso del afamado orador Cicerón (diciembre del 43). También, a partir de este punto, los magnicidas comenzaron a caer poco a poco. En el 42 Antonio logró derrotar a Bruto y Cassio en la batalla de Filipos. Agripa y Lépido hicieron lo propio venciendo a las fuerzas de Sexto Pompeyo en Sicilia (36).

Durante este tiempo -como afirma Bravo en otra de sus obras: «Poder político y desarrollo social en la Antigua Roma»- Octavio «había restado protagonismo y prestigio político a Antonio». Debido a la necesidad de estrechar lazos entre los triunviros, tuvo lugar en el 40 el matrimonio entre el lugarteniente de César y la hermana del hijo adoptivo: Octavia. También se llevó a cabo un nuevo acuerdo que reformuló el reparto territorial.

A partir de este momento Antonio gobernó en Oriente, Octavio en Occidente y Lépido en África.

En su obra, Grimal afirma que, tras la derrota del hijo de Pompeyo el Grande, Octavio decidió levantar en el interior de Roma un templo a Apolo, a quien consideraba sudios. A este respecto, existía un escandaloso mito en la época según el cual el joven triunviro habría nacido de un abrazo entre su madre -Atia- y la divinidad griega. Esta idea, que rozaba los límites de lo aceptable por la sociedad del momento, nunca habría sido negada por el protagonista.

Antonio, mientras tanto, se instaló en la ciudad de Atenas junto a su esposa Octavia (a la que acabó repudiando al poco tiempo). Como se afirma en la obra «Poder político y desarrollo social en la Antigua Roma», el lugarteniente del difunto César empleó como excusa una campaña contra los partos en el 36 (en la que fracasó dando al traste con buena parte su influencia) para partir rumbo a Egipto con Cleopatra VII. Fruto de su relación con la afamada gobernante ptolemaica tuvo dos hijos.

Señala Fernández Uriel que Antonio «fue atraído enseguida por la vida en la corte y el pensamiento de los antiguos monarcas Ptolemaicos, donde iba asimilando la ideología oriental y transformándose en un monarca helenístico con su aspecto divino». Al mismo tiempo, el heredero militar de César, se dispuso a acometer pactos de vasallaje distintos a los llevados a cabo por Roma.

Octavio no dejó pasar la oportunidad que le brindaba la extranjerización de su rival. Mediante un empleo sublime de la propaganda logró hacer pasar a Antonio por un traidor a ojos del «populus» romano. Con ese fin se hizo con el testamento del consorte de Cleopatra -el cual se encontraba en el templo de las Vestales- y lo hizo público. Según parece -como señalan varios autores- el otrora héroe militar habría puesto por escrito, entre otras cosas, que la capital debía ser trasladada a Alejandría y sus hijos serían los herederos del Imperio. Sin embargo, existe la posibilidad de que este fuese falseado por su enemigo.

En principio Octavio -como señala Víctor San Juan en «Breve historia de las Batallas Navales de la Antigüedad»- no se atrevió a declarar a Antonio enemigo del pueblo romano, pero se decidió a desposeerlo de sus cargos y magistraturas. Se daban de esta forma todas las condiciones para que la ya irremediable guerra entre Roma y Egipto fuese declarada a finales del 32 a.C.

Actium

Como explica Grimal en su obra, con el inicio de las hostilidades culminaba la preparación de Octavio, la cual tuvo como inicio los idus de marzo. De este modo el heredero de César «ya no era un señor tratando de asegurar su dominio sobre el mundo, sino el campeón enviado por los dioses para salvar a Roma y al Imperio».

Parece ser que Antonio y Cleopatra llegaron a reunir un gran ejércitoterrestre (San Juan lo cifra en torno a los 80.000 efectivos) así como una enorme flota conformada por unos 500 navíos. Aun así, gran parte de la nobleza romana -que en su momento había apoyado al consorte de de la gobernante egipcia- acabó por abandonarle y unirse a la causa del hijo de César. En este contexto llegamos al inevitable desenlace: la batalla de Actium (2 de septiembre, 31).

El heredero de César, a parte de contar con unas tropas parejas en número y experiencia a las de Antonio, tenía junto a él a uno de los oficiales romanos más reputados y competentes de la historiaimperial: Marco Vipsanio Agripa, quien fue el encargado de guiar a los navíos del futuro Augusto en la decisiva batalla de Actium en las costas de Epiro (Grecia).

Busto de Cleopatra

Busto de Cleopatra- ABC

La victoria marítima del formidable militar ante Antonio y Cleopatra tuvo como resultado el fin de la contienda entre los dos herederos de César. La egipcia partió apresuradamente con sus naves toda vez que la batalla estaba virtualmente perdida. Por su parte, el consorte se dispuso a seguirla con rumbo a las tierras del Nilo. Como explica Bravo, el resto de su flota y ejército se unieron a Octavio, quien ahora contaba con unas 50 legiones.

Fue al año siguiente (agosto del 30) cuando el victorioso heredero llegó a Alejandría acompañado por un gran número de tropas. Ante la negativa de este a llegar a un acuerdo razonable con sus enemigos, Antonio y Cleopatra optaron por el suicidio como la salida más honrosa. No querían convertirse en el «triunfo vivo» de su rival.

Desde los espacios de la librería Lugar Común en el Paseo Las Mercedes, Fernando Pinilla, publicó su libro El Gato Glotón. Inspirado en su mascota y las ganas de hacer soñar a los niños venezolanos, este cuento juega con la jocosidad de un gato que su actividad favorita es comer.

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“Si no construimos nosotros el país quién lo va a hacer”, indicó en entrevista exclusiva a Caraota Digital. En medio de las risas, los cuentos y la inocencia de los niños se alza esta propuesta literaria que gustó sin duda a los infantes que asistieron. Abuelitos, jóvenes y adultos también disfrutaron tanto del cuento de Pinilla como del libro de Vanessa Balleza, llamado “Canito, ¿dónde estás?”.

En un país donde la política y la situación económica es el día a día de los venezolanos, los niños también se saturan. Estas propuestas son para que los más chiquitos de la casa tengan un aprendizaje significativo o simplemente se vayan a dormir con una historia.

El día finalizó con un bautizo particular, el libro recibió un baño de caramelos que al final terminaron en las bocas de los niños juguetones, que disfrutaron un rato dulce. No es la primera vez que el caricaturista hace una excepción en su trabajo para darle espacio a los pequeñines, generalmente el artista se dedica a hacer dibujos de corte social que reflejan la situación del país.

La casa de estudios más antigua del mundo de habla hispana aterriza como invitada de honor en la primera Feria Internacional del Libro Universitario, organizada por la UNAM

Fachada de la Universidad de Salamanca.

La Universidad de Salamanca ha aterrizado en México para festejar ocho siglos de historia. La casa de estudios más antigua de España e Hispanoamérica ha sido elegida como la invitada de honor de la Feria Internacional del Libro Universitario (Filuni), que se celebra del 22 al 27 de agosto. "No todos los días se celebran 800 años y creemos que es una buena oportunidad para acercar la universidad a México y a Latinoamérica", ha afirmado el rector Daniel Hernández.

Mesas redondas, encuentros con autores y editores, exposiciones, concursos, talleres, conciertos, una muestra de cine… La institución salmantina suma esfuerzos con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la más grande de Latinoamérica, en la primera edición del encuentro universitario, en el que se espera que participen 100.000 personas de varias partes del mundo.

La relación entre ambas universidades abarca casi cinco siglos, desde que la UNAM se fundó en 1551 como la Real Universidad de México y adoptó el modelo universitario salmantino, el más extendido en Hispanoamérica. "Cuando México proclamó su independencia en 1810, la UNAM escogió como una de sus cuatro madrinas a la Universidad de Salamanca", ha relatado Hernández y ha agregado que los lazos de "cariño y generosidad" son tan sólidos como vigentes. 

El programa de la Filuni para este miércoles ha arrancado con la inauguración de la exposición Destierro/Des-cielo que recorre la vida y obra creativa del filósofo y escritor español Miguel de Unamuno, que fue rector de la Universidad de Salamanca en tres ocasiones. La muestra exhibe 300 documentos como fotografías, extractos de prensa y manuscritos.

Destierro/Des-cielo se concentra en la etapa del exilio de Unamuno en París, de 1924 hasta su regreso a España en 1930, y podrá visitarse de forma gratuita en el Centro Cultural de España en México hasta el 8 de octubre. "Unamuno fue la gran figura de la Universidad de Salamanca en los albores del siglo XX", ha detallado Hernández. 

El rector ha explicado que la exposición no es solo una gran oportunidad para adentrarse en la biografía de Unamuno, sino también para conocer la España de los años veinte, que estaba sumida en la dictadura del general José Antonio Primo de Rivera y en una etapa de alta convulsión social. La Casa del Lago recibirá otra exhibición sobre los Premios Reina Sofía de Poesía Latinoamericana y que estará abierta al público a partir del jueves hasta el 22 de octubre.

La música también llenará el Auditorio Simón Bolívar de la Ciudad de México y la Sala Miguel Covarrubias con música de coro y composiciones renacentistas y barrocas del repertorio de la Universidad de Salamanca. El cine también se dará cita con los ciclos "España y Latinoamérica", "Castellano-leoneses en el cine", "Éxitos modernos del cine español" y "Cine español en el XXI". Las proyecciones se realizarán en la sala José Revueltas del Centro Cultural Universitario durante los días de la Filuni con cinco funciones a partir de las 11.00 hasta las 20.00.

Hernández ha destacado que las actividades de la Filuni han tenido muy buena acogida entre los espectadores y ha reiterado que es una muestra más de la vocación latinoamericanista de la Universidad de Salamanca, que se extiende en varios campos disciplinarios: desde el derecho y la medicina hasta la literatura y las artes. "Latinoamérica es una parte esencial de nuestra historia y tradición, pero también de nuestro futuro al continuar con nuestra internacionalización y atraer a más estudiantes de América Latina", ha concluido.   

MONTEVIDEO.- El Centro Cultural de España (CCE) en Montevideo inauguró hoy una serie de exposiciones que integran la primera Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de América del Sur, de la que Uruguay forma parte junto a otros 15 países del mundo.

El director del CCE, Ricardo Ramón Jarne, explicó a Efe que, personalmente, le atraía “mucho” el proyecto de esta Bienal, porque “casi todas se están desarrollando en Europa” y la llegada de esta Bienal enfocada en Suramérica representa un “evento muy grande”, así como “arriesgado”.

Así, el CCE se sumó al Museo Nacional de Artes Visuales (Mnav) y el Espacio de Arte Contemporáneo (EAC) de Montevideo para acoger esta primera edición de la Bienalsur, que además se celebra de forma simultánea en otras 32 ciudades.

El proyecto Bienalsur fue desarrollado durante 2016 y 2017, “tomando como espacio de exhibición el territorio sudamericano y haciendo foco en el proceso de creación artístico e intelectual”, según detalla su página web.

Argentina, Australia, Benín, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, España, Francia, Guatemala, Japón, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela son los 16 países del mundo que exhibirán en varias de sus ciudades muestras relacionadas con la Bienalsur.

EFE

CARACAS.- Costa Palamides se inspiró en los escritos de Esquilo, Sófocles y Eurípides para crear la gran obra de teatro Troyanas Nuestras, presentada todos los sábados y domingos en el Teatro Nacional de Caracas, desde el pasado 14 de julio.

La obra teatral, que combina la danza y el canto originario de las tradiciones indígenas y afrodescendientes de Venezuela, relata la odisea que vivieron las mujeres trayonas tras la destrucción y posterior conquista de dicha ciudad, hasta llevarlas a la barbarie de la esclavitud, ejecutada por los griegos micénicos, lo que trajo consigo la devastación, el exilio y la migración de troyanos a tierras extrajeras, refiere la Fundación para la Cultura y las Artes (Fundarte) en una nota de prensa.

La obra se presentará en el Teatro Nacional hasta el próximo domingo 27 de agosto a las cinco de la tarde.

AVN