Los trenes reducirán de 6 horas a 1 hora y media los viajes entre Pekín y Shanghái.

Tren

China pondrá a circular los trenes más rápidos del mundo, capaces de alcanzar una velocidad máxima de 400 km/h.

Estos ferrocarriles, denominados Fuxing, atravesarán Pekín y Shanghái a 350 kilómetros por hora a partir del 21 de septiembre.

Según la corporación China Railway los nuevos trenes bala reducirán los viajes entre las ciudades en una hora y media, cuando este trayecto dura alrededor de 6 horas.

MONTEVIDEO.- La culminación el pasado viernes del tendido del cable submarino de 2.000 kilómetros que une Santos (Brasil) con Punta el Este (Uruguay), bautizado como Tannat, constituye un paso gigante para la conectividad de Suramérica y su inclusión en la era digital.

Tannat, denominación en honor a la cepa y uva nacional del Uruguay, empalma en Brasil con el cable Monet que va directamente a Estados Unidos, lo que en la práctica significa la conexión directa del país austral con América del Norte mediante seis pares de fibra óptica de última generación financiados por Google y la compañía estatal Antel, con la tecnología de “Alcatel-Lucent Submarine Networks”.

Uruguay, a través de Antel, es a su vez copropietaria de Monet, junto con la brasileña Algar Telecom, Angola Cables, Google y “Monet Investors”.

El proyecto Tannat refuerza la conectividad de Suramérica que hasta ahora prestan fundamentalmente los cables Sam-1, un anillo autorrestaurable de 25.000 kilómetros promovido por la compañía Level 3 y actualmente propiedad de Telefónica y TE Connectivity, y Atlantis2, que en su camino a Conil de la Frontera (España) conecta Las Toninas (provincia de Buenos Aires, Argentina) con Fortaleza (Brasil).

Tannat consolida a la República Oriental del Uruguay como paraíso tecnológico ideal para el establecimiento de empresas que para operar requieren conexiones de datos de gran capacidad y a su vez convierte al país austral en el sexto proveedor internacional de servicios de telecomunicaciones de América del Sur.

Hasta ahora Uruguay, donde es obligatorio que cada vivienda tenga una toma de fibra óptica, se tenía que limitar a satisfacer sus necesidades de interconexión internacional de banda ancha con el cable Unisur-2, integrado por dos pares con una capacidad máxima de tan solo 100 gigabits por segundo de propiedad compartida entre Antel y Telefónica.

Sin embargo, a partir de la entrada en servicio de Tannat, dentro de unos meses, se convertirá en mayorista y exportador a los países de su entorno, principalmente Argentina, Brasil, Chile y Paraguay.

El inicio de las operaciones de Tannat se producirá una vez instalados los servidores y equipos distribuidores en la estación de amarre y control de Punta del Este, la misma que controla Unisur-2.

Los datos circularán por esta autopista de la información a 90 terabits por segundo, una velocidad de vértigo 15 millones mayor que lo que permiten las conexiones convencionales.

Sin embargo, será menor que la que ofrecerán otros cables en fase de ejecución, como el Marea (España-Virginia, EE.UU.), gestionado por Telefónica y construido por Microsoft y Facebook, que permitirá una velocidad de datos de 160 terabits por segundo a través de 8 pares de fibra óptica.

El Tannat completa en realidad el último tramo (2.000 kilómetros) de un itinerario total de 12.556, que empalma en Santos con el tramo Monet, de 10.556 kilómetros, que llega hasta la ciudad de Boca de Ratón (Palm Beach, Florida, EEUU).

El proyecto Tannat comenzó a gestarse en 2012 y se cerró en 2014 con la firma del correspondiente contrato entre Uruguay y Google, con una inversión total por parte de Antel de 73,8 millones de dólares que la parte uruguaya espera rentabilizar con la instalación en el país de empresas tecnológicas líderes que consoliden este pequeño estado como puerto tecnológico de América Latina.

La joya de este puerto es un centro de datos internacional de 12.500 metros cuadrados de superficie, ubicado en el Polo Tecnológico de Canelones y considerado el cerebro tecnológico de la región y motor de la sociedad del conocimiento. Su principal objetivo es dar respaldo y brindar seguridad a los activos digitales de empresas del Cono Sur.

Tannat y su interconexión con Monet permitirá descongestionar a Sam-1, que lleva más de 17 años conectando a Sudamérica con el mundo principalmente a través de las estaciones de amarre de Las Toninas, en Argentina (punto de partida también de Atlantis y de Unisur-2), y de Valparaíso, en Chile.

Este anillo autorrestaurable cuenta, para mayor seguridad, con rutas terrestres de fibra óptica alternativas y separadas, con salidas hacia los océanos Atlántico y Pacífico.

Comenzó sus operaciones en 2000, conectando EE.UU., Puerto Rico, Brasil, Argentina, Chile, Perú y Guatemala y en 2007 fue extendido a Ecuador y Colombia.

Con Tannat, Monet, Atlantis, Unisur-2, Sam-1 y otros cables secundarios, Suramérica está cada vez más cerca de ser una región totalmente conectada para la era digital que protagonizan día a día sus más de 300 millones de usuarios de la banda ancha.

EFE

NUEVA YORK.- Tras los disturbios racistas del sábado en Charlottesville (Virginia), algunas firmas tecnológicas han declarado esta semana la guerra a grupos de odio y neonazis que utilizaban sus servicios en Internet, un paso al frente que reabre el debate sobre los límites de la libertad de expresión.

Después de que un neonazi matara con su automóvil a una joven en esta localidad e hiriera a 20 personas, y de la consiguiente respuesta presidencial ante el ataque, Google, Facebook y otras firmas decidieron frenar la actividad de estos movimientos a través de suspensiones de cuentas o prohibiciones en su uso.

De hecho, ya antes de que se produjera la manifestación en Charlottesville, Airbnb impidió reservar habitaciones a aquellos que creía serían participantes de la marcha.

Un día después de los disturbios, el servidor GoDaddy echó de su plataforma a la popular web del movimiento neonazi The Daily Stormer, que había publicado un artículo de burla hacia la activista atropellada, Heather Heyer.

Tras el traslado de esta web a Google, el gigante tecnológico también la rechazó, y Twitter suspendió sus cuentas. Además, Cloudfare, un servicio que protege de ciberataques, dejó de actuar sobre este portal.

La organización de defensa de los derechos digitales The Electronic Frontier Foundation (EFF) calificó en su blog las acciones emprendidas por estas tres compañías, que controlan buena parte del discurso ‘online’, como “peligrosas” porque sus consecuencias tienen impactos “de largo alcance”.

“Cada vez que una compañía saca de la Red a un vil sitio neonazi, miles de decisiones menos visibles son tomadas por compañías con menos supervisión o transparencia”, señaló EFF, que propone establecer “líneas rojas” para evitar suspensiones “arbitrarias” sin un proceso detrás.

Desde el ámbito financiero, firmas como Apple Pay o Paypal también están privando de medios de pago a tiendas o páginas relacionadas con grupos de odio.

GoFundMe, una popular plataforma de crowdfunding, ha retirado estos días varias iniciativas de apoyo al presunto conductor en el ataque de Charlottesville, James Alex Fields Jr., acusado de asesinato en segundo grado.

Incluso aplicaciones de ocio, como Spotify, han prohibido la publicación de música que “favorece” o “incita la violencia contra raza, religión, sexualidad u otros”.

Tras las declaraciones del presidente de EEUU, Donald Trump, en las que “equiparó” a los manifestantes antirracistas con los neonazis, algunos nombres destacados de Silicon Valley, más allá de sus compañías, han contradicho públicamente el discurso oficial.

Tim Cook, consejero delegado de Apple, dijo a sus empleados por correo que, independientemente de sus filiaciones políticas, debían “permanecer unidos” ante la idea de que “todos somos iguales”.

Mark Zuckerberg, máximo responsable de Facebook, desde donde se convocó a los manifestantes bajo el lema “Unamos a la derecha”, declaró que vigilaría la situación “de cerca” por su “potencial para más protestas”.

La red social ha suprimido de su plataforma las cuentas de una serie de grupos supremacistas blancos y neonazis desde los disturbios.

En el centro del debate sobre la libertad de expresión se encuentra ahora Google, que eliminó de su tienda por contravenir sus políticas de contenido a Gab, una red social utilizada por la “nueva derecha”.

El jefe de comunicación de Gab, Utsav Sanduja, se desmarcó ante CNBC de estas organizaciones y dijo que pretende dar a la gente “la libertad de hablar, la libertad de disentir”.

La disputa pone de manifiesto la responsabilidad que recae sobre estas firmas tecnológicas, que en los últimos meses han incrementado sus esfuerzos para atajar contenidos moralmente cuestionables.

No obstante, advirtió EFF, “estaríamos cometiendo un error si asumimos que ese tipo de decisiones de censura nunca se volverán en contra de causas que amamos”.

EFE