SÍDNEY.- La compañía estadounidense Rocket Lab anunció hoy el éxito en el lanzamiento, en la Isla Norte de Nueva Zelanda, del cohete espacial Electron, la primera misión realizada desde una plataforma privada.

Electron, de 17 metros de altura y fabricado enteramente de compuestos de carbono, despegó a las 16.20 hora local (04.20 GMT) desde la península de Mahia, en la costa oriental de la Isla Norte.

“Hemos llegado al espacio. El equipo está encantado”, publicó la compañía en un mensaje de Twitter acompañando a imágenes del lanzamiento.

Aunque se trata de un vuelo de prueba, supone un paso importante para un mercado emergente a la hora de abaratar el lanzamiento de cohetes que transporten pequeños satélites y otras cargas, así como abrir el mercado a compañías privadas.

El cohete Electron, cuya carga máxima son 225 kilos, está diseñado para portear sólo 150 kilos en la órbita baja terrestre (entre 300 y 500 kilómetros sobre la tierra).

La compañía planea iniciar frecuentes lanzamientos comerciales a finales de este año, cuyo coste por misión se encuentra alrededor de los 5 millones de dólares (4,45 millones de euros).

Rocket Lab, fundada por el neozelandés Peter Beck, eligió el país oceánico para establecer su plataforma de lanzamiento privada debido a que tiene un menor tráfico aéreo en comparación con otras naciones y por su posicionamiento estratégico para poner en órbita satélites de norte a sur alrededor de la tierra.

EFE

MARIBOR.- La lápida es una pantalla de cristal irrompible en la que se muestran fotos y vídeos del difunto, datos sobre su vida o en la que incluso suena su música favorita. Es la iTernal, una revolucionara propuesta para mantener vivo el recuerdo de los seres queridos a través del mundo virtual.

“De niños mirábamos los años inscritos en las lápidas y contábamos la edad de los difuntos al morir. Ahora, estos monumentos pueden ofrecer una inmensidad de datos. Las posibilidades son prácticamente infinitas”, destaca a Efe Milan Zorman, profesor de la Facultad de Electrotécnica e Informática de Maribor, en Eslovenia.

Zorman es uno de los autores de este nuevo concepto de lápida que pretende revolucionar los cementerios aplicando las inmensas posibilidades de la era digital, y cuyo precio de venta es de 3.000 euros (3.368 dólares).

La innovadora lápida no muestra sólo al visitante el nombre y las fechas de nacimiento y muerte del difunto, sino que puede comunicar mucho más, según deje establecido el fallecido antes de morir o sus herederos.

Discursos grabados por el fallecido, mensajes de despedidas de sus dolientes, citas religiosas y literarias, cartas, datos sobre su vida u obras, canciones. No hay límite y “es posible meter todo lo que puede ponerse en un ordenador”, resume Zorman.

La idea de esta lápida virtual la tuvo Saso Radovanovic, director de Bio Energija, quien asegura que las pantallas, de 42 pulgadas “no pueden romperse. Las tormentas, el calor y el frío extremo no les afectan”, mientras Zorman afirma que es “prácticamente imposible hackearlas” gracias a los sistemas de seguridad incorporados en el software.

EFE

Marcus Hutchins, de 22 años, denuncia el acoso que está sufriendo por parte de los tabloides británicos a través de su cuenta de Twitter

Marcus Hutchins posa con los periodistas de AP con los que sí ha hablado y han sido los únicos a los que ha invitado a su casa

Marcus Hutchins posa con los periodistas de AP con los que sí ha hablado y han sido los únicos a los que ha invitado a su casa - TWITTER

Fue el «Daily Mail» quien desveló la entidad del joven surfero de 22 años que frenó la expansión del virus WannaCry. Marcus Hutchins es el informático que se oculta bajo el seudónimo de MalwareTech. Entonces ya avisó que tenía miedo de que se desvelara su identidad. Ahora, a través de su cuenta de Twitter, ha denunciado el acoso que está sufriendo por parte de los tabloides británicos.

«Sabía que 5 minutos de fama serían horribles», reconoce el joven a través de su cuenta de Twitter @MalwareTech. «Los tabloides británicos son super invasivos», continúa.

Y es que según denuncia, a la prensa amarilla no le importa demasiado lo que realmente supuso el ciberataque mundial, sino saber qué persona está detrás de la historia para ir a por ella cueste lo que cueste. La muestra está, según cuenta, en que un periodista intentó comprar a un amigo suyo para que le diera su número de teléfono mientras que otro se presentó en casa de otro amigo para conseguir datos personales de él.

 

El joven dejó muy claro en su momento que no quería fama. «Traté de permanecer en el anonimato», recuerda mientras que ha descubierto cómo los periodistas han publicado su dirección completa o han intentado averiguar su tiene novia. Él se plantea ahora si, junto a su familia, se tendrá que cambiar de casa.

A pesar de este acoso y derribo, el joven sí ha elogiado el trabajo de la agencia AP, los únicos periodistas, asegura, a los que ha invitado a su casa

 

Marcus Hutchins saltó a la fama el pasado 15 de abril por combatir el ciberataque desde su dormitorio. En un principio se mantuvo en el anonimato pero «Daily Mail», al que concedió una entrevista, desveló su identidad.

Amante del surf, las pizzas y Pokemon, este joven vive con su familia en Devon y desde el dormitorio de su casa, o lo que es lo mismo, desde su despacho, logró detener el avance del WannaCry.