Actualmente, la actriz filma de “Un lugar sin mañana”, un filme escrito y dirigido por Ronny Ramírez, en la que da vida a Tita, su protagonista, a la par de formar parte de la producción ejecutiva

El año pasado, Greisy Mena fue invitada al Festival de Cine La Orquídea de Ecuador para dictar un taller de actuación. Hoy por hoy cuenta que la gran receptividad que obtuvo le permitió darse cuenta que en ese país había un nicho que explotar en el ámbito cultural y comunicacional, por lo que decidió regresar para decirle que sí a nuevas oportunidades de trabajo. Y mejor no le ha podido ir.

Actualmente, la intérprete venezolana participa en la filmación de “Un lugar sin mañana”, una película escrita y dirigida por Ronny Ramírez, en la que da vida a Tita, su protagonista, a la par de formar parte de la producción ejecutiva del largometraje. “Entré al proyecto como pieza estratégica en la realización y distribución del filme. Hoy en día, estoy involucrada en otros procesos de la realización; intervine en la versión definitiva del guion; logré que se convirtiera en una coproducción con Venezuela; y he gestionado alianzas que permitan la exhibición de la película en otras plazas. Todo eso ha sido fascinante”, asegura vía telefónica desde el frío Quito. “Haber trabajado tanto años en marketing cinematográfico me ha servido mucho en esta área. Muchas veces, me siento en la mesa de una reunión de producción con el vestuario de Tita”, agrega entre risas.
–¿De qué va “Un lugar sin mañana”? 
–Cuenta la historia de Tita e Ignacio, dos personas que se encuentran y juntos, deciden confrontar la oscura condición de involucrarse con la mafia y el narcotráfico para tratar de salir airosos de ella.
–¿Cómo describe a Tita? 
–Una mujer que, por las circunstancias que ha pasado, le ha tocado ponerse una coraza, aguerrida, fuerte, con carácter, pero que envuelve su corazón noble y sensible.
–¿De qué manera se preparó para darle vida? ¿Se inspiró en una historia verdadera? ¿Un caso conocido?
–El director me presentó un boceto del personaje y juntos fuimos llenándolo de imágenes, reflexiones y análisis. El trabajo de mesa con los actores también fue determinante. Por mi parte, conjugar la armadura del carácter de Tita con la nobleza de sus sentimientos fue una visible postura. Mis referentes, muchos. Muchas Titas pululan en nuestras sociedades día a día.
–¿En qué se diferencia Tita de otros personajes que ha interpretado? 
–Todos los personajes que he interpretado han sido muy distintos uno de otro y eso es algo que agradezco infinitamente. Tita no escapa de ello. Primero, el contexto que la rodea es diferente al de otros roles que he hecho. Ya ahí se marca una gran diferencia. Y la ambivalencia entre la dureza y la ternura de Tita se demarcan con códigos distintos. Cada historia, cada contexto, cada psicología, siempre dibujará un personaje único, genuino.
–¿Es seguidora de producciones en el estilo de “Escobar, el patrón del mal”, “El cartel de los sapos” y “La reina del sur”? ¿Qué opina de ellas? ¿Las ama o las critica? 
–¡Cómo no ver alguna de estas series! Aunque no completas, vi “El Capo”, “Escobar, el patrón del mal”, “La reina del sur” y “Sin tetas no hay paraíso”. Hay quienes la critican y quienes las aman. Particularmente, trato de vivir con menos prejuicios. Bienvenido todo género que permita contar historias. El éxito de ellas ha sido rotundo. La involución, a mí parecer, reside en quiénes se preocupan más por este tipo de expresiones y no por la razón de ser de estos contenidos. ¿Por qué mejor no nos ocupamos de atender la raíz del problema? Preocupa más que la televisión transmita una escena de mafiosos o una noticia de sucesos y no que en la calle el ciudadano se encuentre con un baleado.
–¿Cómo la ha recibido Ecuador? ¿Es tan competitivo como se dice que es el mercado mexicano? 
–Estoy muy contenta y agradecida con este país. Me ha abierto las puertas para sumar con mi experiencia y conocimiento. Nada fácil para ningún inmigrante desarrollarse fuera de sus fronteras, salir de su zona de confort para mostrar de lo que realmente está hecho. El aprendizaje personal y profesional que me llevo ha sido infinito. Y lo agradezco muchísimo. El mercado en Ecuador es prolífero, pero no tan amplio como el mexicano. Se están haciendo muchas cosas. En materia cinematográfica están en ese camino de ensayo y error, que me parece genial. Es la única manera de evolucionar y optimizar técnicas. En México y Venezuela tenemos un largo trecho recorrido porque ensayamos y nos equivocamos muchas veces.
–¿Cómo ve la televisión y el cine venezolano desde allá? 
–¡Uyyy! Ecuador me ha resultado un retro reto de la Venezuela pujante, la de la época de oro de la televisión venezolana, prendes una y ves “Abigaíl” y “Cara sucia”. Los artistas de esa época, cantantes y actores son muy queridos aquí. En la radio, oyes Salserín y Los Melódicos. Me llena de orgullo cuando me dicen: “ustedes fueron la industria de las telenovelas”. Me llena de profunda tristeza el tiempo pasado de la frase.
–¿Cuál es su máximo sueño como actriz? 
–Mi máximo sueño como actriz es seguir haciendo, creando y recreando historias a través de mis personajes. Que esto que podría llamarse trabajo, pero que para mí no lo es, no acabe nunca.
–¿Cuáles son sus próximos planes? 
–Aquí tengo varios proyectos en cine, teatro, docencia y he hecho castings para los canales de televisión. ¡Pero claro que regreso a Venezuela! ¡Imagínate! ¡Mi tierra, mi gente, mi todo! Mi propósito aquí es crear y producir. El ritmo de trabajo dictaminará mi tiempo de estancia. @yolimer 
EL UNIVERSAL