Muchos fueron los lamentos amorosos, despechos y pasiones desenfrenadas, los que se sumaron al cancionero popular latinoamericano, tras la presencia masiva en los medios radiales , cine y en las placas fonográficas (discos) de los tríos de voces mejicanos y el surgimiento maravilloso del bolero cubano a comienzos del siglo XX, con la omnipresencia de maravillosos cantantes que le dieron el toque necesario al amor.
El aspecto romántico se impuso para edulcorar el despecho en el pueblo latinoamericano con canciones del argentino Leo Marini, de los cubanos Benny Moré, Olga Guillot, Bienvenido Granda, Celio González, la mexicana Toña La Negra, el boricua José Luís Monero entre otros famosos que alimentaron el sonido de las viejas vitrolas o de los famosos pickup, hasta llegar a las extintas rockolas, en bares y lenocinios en muchos países caribeños, como el marco musical respectivo. En esta oportunidad abordo el despecho del bolero de comienzos de los años sesenta con la voz inconfundible del ecuatoriano, Julio Jaramillo, y de otro soberanos de la rockola comoOlimpo Cárdenas quienes con sus canciones y acompañamiento de guitarras, letras saturadas de amoríos y rompe corazones antecedieron a la bachata dominicana, con la fuerza de la que hoy goza la bachata. La cual ostenta en la actualidad de máxima popularidad en Santo Domingo, en donde se creó y en ciudades como New York y otros países latinocaribeños, su popularidad se masificó. Lo cierto es que un exponente de la bachata dominicana, como Romeo Santos, exintegrante del grupo Aventura con su voz fina, amelcochada y apasionada. No va lejos ni distante de lo que hizo el rey de las canciones burdeleras de los años sesenta del pasado siglo XX, Julio Jaramillo quien impuso más melodía a las letras del despecho amoroso con tintes noveleros. La bachata en su formato original de instrumentos de cuerdas, como el tres o el quinto cubano, se mecen en un anacronismo rítmico que no llegan a superar a los rockoleros de entonces Jaramillo y Olimpo Cárdenas. La maquinaria mediática, publicitaria, la masificación del espectáculo en grandes auditorios y el mercadeo perfecto de la bachata ha sido la clave del éxito. Con más de 4 décadas de existencia musical, la bachata rompió el cerco en su país natal, República Dominicana, para imponerse inicialmente con el grupo Aventura. Distinto el bolero romántico que con más de cien años de existencia dio pie a la balada. La bachata, por su parte, tomó forma a lo largo de un periodo de al menos cuarenta años en los bares y burdeles de Santo Domingo al igual que el bolero, sin ganar aceptación en su tierra natal hasta al menos hace diez años. Cuando grupos jóvenes como Aventura experimentaron una relación casi directa con la bachata original, similar a la relación de los rock and rolleros con el blues. La música que se conoce como bachata es una variante del bolero pero sin la calidad de este. En la cultura Latina el bolero ha sido tradicionalmente una música romántica, que estaba relacionada con temas como la decepción y el amor perdido. El bachatero, al igual que el cantante de boleros, canta sobre el dolor y el problema pasional, el despecho por decirlo. No hay diferencia con el bolero, sin embargo si lo comparamos con el cantante de blues americano que aborda un tren hacia el sur y se mantiene en movimiento, el bachatero al igual que el bolerista se va al bar más cercano y busca consuelo en una botella de ron en una esquina oscura..