La película ‘Un día más con vida’ sobre la vida del reportero polaco, de los directores Raúl de la Fuente y Damian Nenow, llega a las carteleras españolas el 26 de octubre

Fotograma de la película ‘Un día más con vida’

Al final, se trata de pulsar la tecla o no. De enviar. De cuando tienes la maldita exclusiva sopesar de qué lado quedas: del de la información por encima de todo, o del de una historia que la presientes vulnerable porque puede cambiar para siempre su rumbo. Es en ese preciso momento cuando quedas expuesto a uno de esos francotiradores emocionales que de un disparo pueden pulverizarte los ideales que creías intocables.

¿De qué lado anda un periodista que cubre una guerra desde la trinchera? ¿Puede cambiar la realidad de la que escribe? Esta misma pregunta le hicieron al reportero Ryszard Kapuściński en uno de sus cursos de periodismo. Un profesional del que García Márquez llegó a decir que era el “verdadero maestro del periodismo y uno de los mejores cronistas del siglo XX”. Y Kapuściński lo tenía claro. “Mi tema principal es la vida de los pobres. Si soñáis con ser periodistas no podéis ignorarlos. Los pobres constituyen el 80% de la población de este planeta. La pobreza no tiene voz. Mi obligación es lograr que la voz de estas personas sea escuchada”.

Pero para entonces, este polaco sabía de qué hablaba. Era una de las plumas más brillantes del periodismo europeo habiendo cubierto procesos de independencia y revoluciones en África, América Latina y Asia. Sin embargo, de todas sus libretas y memorias, había un lugar que le tenía fascinado.

Era 1975. La Guerra de Vietnam había terminado, pero la Guerra Fría se disputaba en los llamados patios traseros. Las dos potencias, Estados Unidos y la URSS, desgarraban el mundo para expandir su influencia. Y ese mismo año se derrumbaba el imperio colonial portugués. Tras cinco siglos de dominación, Portugal abandonaba sus colonias africanas. La última, la más codiciada, Angola.

Es una de las plumas más brillantes del periodismo europeo habiendo cubierto procesos de independencia y revoluciones en África, América Latina y Asia

La fecha fijada en el calendario para la independencia era el 11 de noviembre. El ganador se llevaría una tierra rica en diamantes y petróleo y, mientras, una guerra civil agrietaba a una sociedad con unas evidentes y marcadas diferencias sociales. Rusia apoyaba a los socialistas del Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA), mientras que los capitalistas del Frente Nacional de Liberación de Angola (FNLA) y de la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA) contaban con el respaldo de Estados Unidos. Armados hasta los dientes todos buscaban una victoria. Hubo un ganador, pero el conflicto permanecería 27 años después (hasta 2002), con unas cifras terribles: 500.000 muertos aproximadamente y un millón de desplazados. El cambio de banderas se aproximaba y en este jardín geopolítico, Kapuściński entendía que no había otro lugar más adecuado para estar. Loco de atar.

La epopeya de los directores Raúl de la Fuente y Damian Nenow ha tardado en ver la luz una década, pero ha comenzado a dar sus frutos pronto, por su estreno en la sección Oficial Fuera de Concurso de Cannes o su proyección en el recién terminado festival de San Sebastián, donde ha logrado el premio del público. Coproducida entre España (Kanaki Films) y Polonia (Platige Films) Un día más con vida narra precisamente la historia conmovedora (basada en el libro con el mismo nombre) del viaje de tres meses que Kapuściński realizó a través de una Angola devastada por la guerra. Un largometraje que mezcla animación –con momentos que recuerdan al tono documental de Vals con Bashir, del director Ari Folman–, entrevistas a los protagonistas que convivieron ese tiempo con el reportero, y con imágenes actuales del país. Un trabajo que ofrece al público una oportunidad de conocer a los personajes más de 40 años después de los sucesos y con una mimada banda sonora de la que destaca sin duda el tema funk psicodélico Better change your mind (Mejor cambia tu mente), del nigeriano William Onyeabor.

La película es un regalo para los admiradores de este reportero polaco, idealista y amigo de las causas perdidas

Pero hay algo más. Por un lado, se visibiliza el papel preponderante de Cuba en Cuito Canavale, una de las batallas más decisivas de cuantas se libraron en el continente africano en la década de los setenta. El apoyo de Fidel Castro al entonces líder del MPLA Agostinho Neto con la Operación Carlota fue decisivo para la victoria frente a las fuerzas de ocupación apoyadas por Sudáfrica que entraban por el sur de Angola. Una intervención internacionalista que en 2007 fue bien documentada por la directora franco-egipcia Jihan El-Tahri y su trabajo Cuba, una odisea africana.

Y, por otro lado, la película reitera el uso de la palabra “confusão” que, según narraba el reportero, era lo que más se escuchaba en las calles de Luanda durante esos días en los que miles de portugueses empaquetaban sus pertenencias para regresar rumbo a Lisboa. Sin embargo, y como afirma de la Fuente, hoy en día parece que no han cambiado algunas cosas: “Ahora vivimos una extraña repetición de esa guerra fría, con los mismos protagonistas. Confusão hoy significa Donald Trump, Vladimir Putin… Confusão significa población civil aniquilada en Siria ante la indiferencia de todos nosotros. Significa refugiados que sufren por todo el mundo. Es la misma historia”. Un día más con vida es un regalo para los admiradores de este reportero polaco, idealista y amigo de las causas perdidas. Que fallecía el 23 de enero de 2007 en Varsovia.

EL PAIS DE ESPAÑA