La cantante ha publicado las fotos de su reportaje y ha hablado de sus orígenes o de su obsesión por perder peso tras dar a luz

Más de 250.000 me gusta en tan solo 10 minutos. Además de 5.000 comentarios por cada foto. Ese es el resumen de la potencia que tiene la cantante Beyoncé, que todo lo que toca lo convierte en oro. Así ha pasado con su portada para la revista Vogue, en concreto para el tan ansiado número de septiembre.

La cantante de Crazy in Love protagoniza —como vaticinaban todas las fuentes cercanas a la misma— la portada de la revista más importante del año en el ámbito de la moda y las tendencias. Ya lo hizo en 2015, cuando posó para el objetivo de Mario Testino aunque, esa vez, no dijo una sola palabra. Este 2018, en cambio, sí que dará entrevista. De hecho, ese es el título que acompaña a la portada: “Todas las voces cuentan’, Beyoncé, en sus propias palabras”. Por tanto, más que entrevista se trata de un ensayo que ha escrito la propia cantante y que la revista también ha publicado a las tres en punto de la tarde: sus ancestros, sus embarazos, sus giras, la aceptación de su cuerpo o su legado son algunos de los temas que trata la diva musical. En su ámbito, todo es posible.

Esta vez Beyoncé ha posado bajo sus muchas y muy estrictas condiciones. Ella ha decidido dar la entrevista, pero también ha escogido las fotos de las portadas y del interior, así como los pies que las acompañan. Se ha saltado (relativamente, claro) el poder que ostenta la directora de la revista desde 1988, Anna Wintour, y ha fichado hasta al fotógrafo.

En este caso se trata del joven Tyler Michell, de apenas 23 años, que con estas imágenes se convierte en el primer fotógrafo negro que realiza una portada para la publicación en sus 126 años de historia. Fichaje que defiende en la revista: “Para mí es importante ayudar a abrir puertas para los artistas más jóvenes. Hay tantas barreras culturales y sociales para entrar que me gusta hacer lo que puedo para nivelar el campo de juego, presentar un punto de vista diferente para las personas cuyas voces parecen no importar”.

“Me presioné para perder todo el peso del [primer] bebé en tres meses y programé una pequeña gira para asegurarme de que lo haría. Mirando hacia atrás, eso fue una locura”, confiesa en la entrevista-ensayo la cantante acerca del parto de su primera hija, Blue Ivy, que tuvo lugar en enero de 2012. Sin embargo, con el nacimiento de sus gemelos Rumi y Sir, en julio de 2017, se resistió a la presión y aceptó las curvas de su cuerpo. La segunda vez que dio a luz, temió tanto por su vida como por la de sus hijos. “Mi salud y la salud de mis bebés estaba en peligro, así que tuve una cesárea de emergencia. Pasamos muchas semanas en terapia intensiva. Mi esposo era un soldado y un sistema de apoyo muy fuerte para mí”, relató la cantante sobre su relación con el rapero Jay Z en esos momentos.

Beyoncé también reveló cuáles son sus orígenes. “Provengo de propietarios de esclavos que se enamoraron y se casaron con esclavos”, aseguró la cantante, que también reveló que proviene de un linaje con relaciones entre hombres y mujeres “rotas” y donde han primado el “abuso de poder” y “la desconfianza”.

Beyoncé ha colgado tres publicaciones en su cuenta: una imagen interior y dos portadas distintas. En una se la ve de cuerpo entero, más de lejos, con un vestido multicolor de flecos y una tela colgando detrás; mientras que en la primera que ha colgado, pasadas las tres de la tarde, aparece sentada, con un vestido blanco y corto y una gran corona de flores sobre la cabeza. En ambas aparece con poco maquillaje y mirando a cámara. Además, de esta primera imagen vestida de blanco arranca una larga galería con algunas de las imágenes que se podrán ver en el número, que se pondrá a la venta en EE UU a finales de agosto.

El llamado september issue es el número más importante del año en el mundo de la moda, puesto que muestra todas las tendencias de otoño y que vendrán en el año. En 2017 fue portada la actriz y ganadora del Oscar Jennifer Lawrence, que posaba (en el primer número de septiembre de la era Trump) ante la estatua de la Libertad, el símbolo estadounidense por excelencia, celebrando los 125 años de la publicación. En 2016 la protagonista fue Kendall Jenner, modelo y parte de la saga Kardashian, por lo que la portada fue ampliamente criticada.

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